lunes, 16 de marzo de 2009

Parapolítica: verdades y mentiras.

El libro-respuesta que afanosamente publicó (septiembre 2008) el Gobierno central en cabeza de el ex asesor presidencial José Obdulio Gaviria está plagado de ataques personales, argumentos sesgados y un dogmatismo que difícilmente se puede comprender (Claro está, no deberiamos asombrarnos pues es la misma táctica utilizada por el propio Uribe para estigmatizar y polarizar la opinión). José Obdulio tiene la arrogante costumbre de considerar a su interlocutor como un incapaz mental que nada puede opinar, argumentar o mejor aún, comprobar. Basta con leer las primeras cincuenta páginas del libro para darse cuenta del afán del Presidente por “desenlodar” a sus amigos parapolíticos que hoy por hoy, gracias a los informes de Arco Iris que han servido a la justicia en cabeza de la Fiscalía, reposan en La Picota y la Modelo.

José Obdulio comienza recordando a todos los miembros de Arco Iris como si fueran guerrilleros activos hoy. Todos ellos, -los que pertenecieron en su momento al ELN- fueron objeto de amnistías e indultos que vinieron de la mano con el proceso de paz de finales de los ochenta y que en todo caso, no tiene sentido reavivar esos debates pues no alimenta en nada el ambiente de paz que deberia primar y por el contrario, genera odios infundados e intolerancia frente a l. No se puede desconocer su antecedente histórico pues, hace parte de la memoria colectiva. Lo que no se debe es, tachar de ilegítimos o ilegales los datos presentados por Arco Iris por el pasado de sus miembros. Que el que los publique sea un exguerrillero no significa que sean menos ciertos. No es difícil esculcar en las vidas tanto de Uribe como del mismo José Obdulio para encontrar hechos deshonrosos: Uribe y su padre aparecieron en informes de la DEA a principios de los noventa como narcotraficantes, y el segundo, tristemente célebre conocido como primo del extinto rey narco Pablo Escobar. Así que, José Obdulio, a mirar por el retrovisor de otro por que si miramos por el tuyo, nos va de lo peor.

Por otra parte, los argumentos esgrimidos por Gaviria no desvirtúan los movimientos electorales atípicos que presentaron los amigos del gobierno gracias a la ayuda de los paramilitares: lo único que se limita a argumentar es que en una democracia se supone que de unas elecciones a otras, los resultados “terminen siendo atípicos” (Arguye que lo preocupante sería que no fueran atípicos los resultados). Lo que no se tomó la molestia de hacer el ex asesor presidencial –en parte por estar odiando con todas sus fuerzas a Claudia López y atacandola personalmente por su manera de pensar- fue cotejar esas cifras, con las obtenidas en años anteriores sumándole, el hecho de si fueron o no a hacer campaña a esos lugares y no limitándose a argumentar que fueron "impulsados" por estar del lado del candidato Uribe. No se imagina uno por ejemplo, que el Gordo García ande por ahí haciendo campaña en pequeños caseríos de Córdoba.

José Obdulio es una creación mediática como lo afirmó el Senador Benedetti en la Revista Semana del domingo 15 de Marzo, pero además, es una personalidad vacía que no ve más allá de sus propios dogmas y paradigmas. José Obdulio está empeñado en imaginar un país sin la Constitución del 91, que para él, es una desgracia. Tan sólo éste antecedente ya nos debería dar a los colombianos una razón de fondo para replantearnos la idea que tenemos de este personajillo infame. José Obdulio se estanca en sus propios debates semánticos que a nadie interesa, es tan creído y falaz que las palabras que salen de su boca están predeterminadas a hacer un ataque personal, mentiroso y caprichoso y no a desvirtuar los argumentos de fondo.

Lo que más nos debería sorprender a los colombianos, es la peligrosa cercanía que dicen, tenía con el Presidente Uribe. Además de no ser servidor público, razón por la cual un magistrado –ante los ataques y arremetidas contra la CSJ atinadamente no ‘respondió’ a sus ataques porque no gozaba de ningún fuero- ignoró sus palabras, el ex asesor presidencial podía salir a maldecir e insultar a quien se le pasara por el lado sin consideración alguna y sin que nadie lo sancionara por sus posibles intromisiones en asuntos que no son de su "competencia", ni incumbencia.

Demos gracias (¿?) a Uribe por haberlo ‘sacado’ del staff de su despacho. Sin embargo, no podemos olvidar a este prepotente, infame y caricaturesco personaje pues de seguro, nos va a causar muchos dolores de cabeza en el futuro próximo. Se dice, que podría ir al Senado por el nuevo partido uribista que está por formarse. No obstante, también existe el grave peligro de que este insensato dogmático llegue a formar parte de la Honorable e irrespetada –por Uribe- Corte Constitucional. De llegarse a dar la trágica segunda posibilidad, estaríamos en grave peligro no sólo de ver de nuevo un Estado liderado por la Iglesia católica, sino un Estado ya no social de derecho, sino de derecha.

domingo, 1 de marzo de 2009

La cortina de humo

Las recientes salidas en falso del ‘asesor’ presidencial muestran el afán de la Casa de Nariño por desviar la atención de la opinión pública sobre las muy serias y graves faltas que se han cometido por y dentro del DAS. Los últimos dos días Gaviria ha aparecido en todo tipo de entrevistas y debates tanto televisados como radiodifundidos; la primera de ellas una penosa –menos mal que fue corta- intervención en los medios de comunicación en la que se enredó con sus propias palabras tratando de echarle la culpa al director de la revista Semana por la publicación de las interceptaciones ilegales

El debate sobre la publicación de las grabaciones tiene varias posturas, una de ellas, la que sostiene el ‘asesor’ presidencial señala que una de las formas de comisión del delito que se configura en el tipo penal 192 que establece que “si el autor de la conducta –ilícitamente conocer una comunicación privada- revela el contenido de la comunicación, o la emplea en provecho propio o ajeno o con perjuicio de otro” incurre en una falta que interesa al derecho penal. Es decir, Semana estaría –según la tesis de José Obdulio- cometiendo un delito al publicar el contenido de las interceptaciones ilegales realizadas por el DAS. Es un debate perfectamente discutible que sin duda va a entrar en tensión con la libertad de información, la protección de las fuentes y el derecho de los medios a informar debidamente los hechos que lesionan el Estado social de derecho.

El hecho es que no se puede ahora centrar el debate en deslegitimar el mensajero para olvidarse del tema de fondo: la grave situación del DAS. que corre el peligro de desaparecer prontamente pues ha demostrado en los últimos años ser un nido de ratas que utilizan los mecanismos de inteligencia a favor de intereses oscuros y particulares. Sin duda las declaraciones y los ataques de José Obdulio –que han tocado hasta la Corte Suprema de Justicia- muestran un afán por minimizar el problema a sabiendas que es una salpicada directa al Despacho presidencial. No podemos olvidar que el DAS depende directamente de el Presidente de la República y en ése sentido, es difícil creer que no se sabe lo que pasa al interior del organismo. Más aún cuando en los últimos años se han cambiado ya 3 directores, uno de los cuales está tras las rejas por poner a disposición de éstos el DAS y que debe recordarse bien, fue nombrado por el Presidente quien califico como "un buen muchacho".

Una vez más se muestran los malos hábitos políticos y autoritarios del Presidente al tratar de minimizar los problemas gravísimos que se presentan en el país en vez de ponerles el pecho y aceptar su responsabilidad. Ya una vez dijo que a la oposición en Colombia se le hacían seguimientos e inteligencia militar para saber en dónde andaban, con quién y para qué. Lo anterior, claros síntomas de que el espíritu demócrata del Presidente parece haberse diluido con el paso del tiempo; probando una vez que la permanencia en el poder lo único que hace es alimentar el deseo de permanencia siempre deslegitimando a la oposicion, haciendo ataques personales y desobligante y en consecuencia polarizando a la opinión pública en un pais donde la tolerancia politica cada vez es mas reducida.

El Presidente debería concentrarse en solucionar los problemas de fondo que más lo aquejan y no tratar de ocultar los síntomas de una enfermedad grave debajo del colchón. Puede que esos síntomas de una enfermedad grave se conviertan en la muerte del Estado social de derecho como lo conocemos y la bienvenida a un régimen totalitario. Jose Obdulio ha demostrado ser un personajillo que esta dispuesto a enfrentarse a quien sea con tal de esconder las fallas graves del Presidente y su staff. Jose Obdulio Es una cortina de humo.

martes, 10 de febrero de 2009

Un Ministro obsoleto

Desde los tiempos de la colonia los colombianos hemos soportado las inclemencias de la vasta y variada geografía de nuestro país. Sin embargo, es una infamia la crisis de infraestructura en la que se encuentra sumido el país. Las grandes y medianas ciudades del país atraviesan condiciones particularmente similares: huecos, huecos y trancones. Pocas de las carreteras importantes del país se encuentran en buenas condiciones que ofrezcan seguridad y tranquilidad a los viajeros. Atravesar el país es una odisea que cobra al año cientos de vidas. Basta mirar los seis meses anteriores donde en sólo dos accidentes (uno en la vía que comunica Nariño con Putumayo y el segundo, la que comunica al Chocó con Antioquia), las vías del país cobraron las vidas de más de cincuenta personas (numerosos niños entre los muertos).

Si bien no se puede culpar al jefe de la cartera de transporte por errores cometidos históricamente, sí se le puede reprochar la ineficacia de su labor en cuanto ejecución de obras se refiere. No es fortuito tampoco que este tipo de situaciones embarazosas se den a pesar de los nombramientos de personajillos como Daniel García, el destituido pero intocable director de Invías que resulta ser un consentido más de nuestro ‘glorioso’ Mr. President. El mismo que llegó a ese cargo con la complacencia del primer mandatario que conocía perfectamente los impedimentos que se presentaban en cada uno de los nombramientos que él mismo aprobó y realizó. Lo mismo ocurre con el Ministro de Transporte: la cartera más ineficiente del gobierno central y la que se ha llevado gran parte de las críticas de los opositores. Sin embargo, Andrés Uriel Gallego no deja su despacho porque resulta ser uno de los hombres más cercanos al Presidente, y a pesar de su incompetencia, merece un puesto en el gabinete por todos estos años de lealtad.

Lo cierto es que el Gobierno central ha descuidado muchos de los asuntos que más debería cuidar pues no todo se trata de seguridad. Si bien la seguridad trae confianza y desarrollo, éste último sólo es posible con una infraestructura moderna que ofrezca las condiciones para que el país mejore el tráfico de bienes y servicios. Mientras el país se sumerge en “fallas geológicas” –única respuesta que dan al mal estado de las vías-, el Ministro no hace un seguimiento diligente de las vías que están a su cargo y por eso el mal estado de las vías que se supone, están a cargo de concesionarios que realizarían grandes inversiones. Ejemplo de lo anterior es la vía que conduce de Villeta a Honda: es intransitable pues hasta maleza la cubre –a pesar de ser una doble calzada que fue construida hace menos de 6 años-.

En resumidas cuentas, el Ministerio de Transporte necesita una seria intervención que le proporcione además de herramientas para perseguir a los concesionarios que violan sistemáticamente los derechos de los ciudadanos, un presupuesto que implique un giro de 180º en la política de infraestructura del país.

Por último: bochornosa la pataleta pública del Comisionado de Paz, como si fuera un niño que no le compran el juguetico que queria.

domingo, 25 de enero de 2009

Las mañas del Coronel Plazas Vega

Las trabas y el entorpecimiento de procesos jurídicos no son nada nuevo en Colombia. Es común ver en los noticieros cómo salen libres criminales capturados en flagrancia por vencimiento de términos –como sucedió durante la vigencia del paro judicial-. Esto último, a lo que le apunta el famoso Coronel Plazas Vega, otrora encargado de “recuperar la democracia” en aquellos funestos hechos de noviembre de 1985.

No se trata aquí de prejuzgar a alguien a quien la justicia no ha condenado aún, pero sí se trata de reprochar –al menos moralmente- las mañas y trucos que ha utilizado el Coronel para escapar del juicio que se le sigue por el desaparecimiento de algunos sobrevivientes de la toma del palacio por parte del grupo guerrillero M-19. El más reciente truco de su amplio repertorio fue lograr que un juez militar -que probablemente ya está en la mira de las autoridades- alegara competencia dentro del proceso para así suspenderlo y buscar que el expediente se devuelva a la justicia penal militar.

Ya se ha dicho muchas veces antes que para el tipo de delitos que se le imputan al Coronel no se puede considerar como una falta bajo el servicio, sino como un delito que lo debía juzgar la justicia ordinaria y por la misma vía excluir a la penal militar. Se ha visto antes el favorecimiento que se les ha dado a algunos miembros de la fuerza pública cuando se les siguen procesos de ésta índole bajo la justicia militar y por eso, la jurisprudencia ha sentado el precedente para que esos casos de delitos que involucran DDHH sean investigados y juzgados por vía ordinaria.
Han pasado ya más de veinte años sin que se sepa a ciencia cierta las condiciones de tiempo, modo y lugar en que fallecieron los sobrevivientes de la toma aquél noviembre. Las víctimas siguen exigiendo verdad y justicia en un acto de valentía y persistencia. Ahora todo está en manos del Consejo Superior de la Judicatura que se encargará de resolver este conflicto de competencia. Deja mucho que desear un personaje que se trata de escabullir a la justicia en vez de enfrentarla con tranquilidad.

Una vez más, una muestra clara de cómo en Colombia los deberes morales siempres van por debajo de los intereses personales.

Por otra parte, esta va a ser una oportunidad para que la cuestionada Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura se estrene y demuestre que a pesar de haber sufrido los embates de los nombramientos políticos –gracias al Presidente Uribe- puede decidir en derecho y ajustarse al orden constitucional.

martes, 30 de septiembre de 2008

Los nuevos magistrados de la Sala Disciplinaria

El nombramiento de Ovidio Claros y Pedro Alonso Sanabria pone a temblar a todas las altas Cortes de la rama jurisdiccional.

Por una parte, el primero de ellos, no debió haber sido elegido en primer lugar dado que tiene cuentas pendientes con la justicia, específicamente con la jurisdicción de familia donde cursa un proceso en su contra por no pagar alimentos de sus hijos (¡qué exabrupto: un abogado de tal “talla”!). En segundo lugar, graves acusaciones en su contra por su desempeño como Contralor de Bogotá (actualmente cursa en su contra un proceso de responsabilidad fiscal por contrataciones irregulares). Adicionalmente, el nuevo magistrado de la sala disciplinaria (encargado de juzgar a los que han juzgado a los parlamentarios involucrados en parapolítica) tiene antecedentes que lo vinculan directamente con la política, el clientelismo y unos resultados que poco o nada dicen de una gestión aunque fuera, decente.

Este es uno de los personajes nombrados a dedo por el Presidente Uribe, que en vez de contribuir a fortalecer las instituciones con la participación de grandes juristas que defiendan el Estado social de derecho, muestra un clientelismo que no tiene límites y que lo único que busca es politizar las decisiones de la justicia a través de favores y prebendas.

El segundo personaje, el “Dr.” Sanabria tiene más experiencia en las campañas locales que en el campo del derecho. Mucho menos es un gran jurista, es una cuota directa del cuestionado líder conservador Ciro Ramírez. Todo esto, denunciado por el periodista Daniel Coronell.

Lo que debemos proponer, además de analizar lo que se está proponiendo en la actual reforma a la Justicia y la otra reforma, la política, es en primer lugar: un sistema de elección justo y meritocrático de los jueces de las altas cortes; segundo, que asegure que se lleva una trayectoria intachable no en el mundo político sino en el mundo jurídico, ya sea como abogado privado o como académico además de la obvia y obligatoria opción de la carrera judicial; tercero, que blinde las altas cortes de nombramientos políticos como el de Ovidio Claros y mucho otros; cuarto, establecer inhabilidades obvias como el requisito de no tener procesos judiciales pendientes (que actualmente existe pero al parecer: poco le importa a nuestro Presidente).

Por otra parte, en columna de esta Semana, la periodista María Jimena Duzán hizo la grave acusación según la cual, el magistrado Claros y el magistrado Sanabria, recibirían las tutelas que se interpongan contras las decisiones de la Sala Penal de la Corte Suprema, claro está, referidas a los procesos de la parapolítica: no tiene presentación que el nombramiento de estos dos cuestionados personajes obedezca a la intención del Presidente de sacar a sus amigos de los problemas y decisiones de la Justicia.

domingo, 27 de abril de 2008

Mucho Ruido

Por estos días se produjo mucho movimiento en la política. En primer lugar, el caso del primo hermano del presidente Uribe, Mario. En segundo lugar, las revelaciones de la célebre Yidis. En tercer lugar, la controversial propuesta de crear un super-tribunal y en cuarto lugar; la sindicaciones que se le hicieron a varios senadores de lo que nunca se imaginó, pudieran tener vínculos con los paras. Vamos en orden.

Qué triste y lamentable el intento de fuga del senador Mario Uribe. Es increíble que en una persona quepa tal cinismo. Es totalmente inaceptable que conocida su orden de captura, exprese su deseo de entregarse a las autoridades, y media hora después esté pidiendo asilo político en la embajada de Costa Rica para hacerle el quite a la justicia colombiana con el falso pretexto de que había una persecución política en su contra. Qué imaginación la del primo de Uribe. Esperemos que no sea un síndrome que empiecen a padecer los sindicados de paramilitares. Por otra parte, tenemos el antecedente del asilo político concedido por el mismo país, a otro político reconocido que también le hizo el quita a la justicia. No obstante, los “ticos” actuaron conforme al derecho y no se dejaron llevar por las influencias de Mario Uribe. Va a ser sin duda, un hecho que recordar y lamentar, un hecho que marcó la vida de Mario Uribe como aquél que le quería hacer el quite a la justicia. Ya bastante es que lo sindiquen de concierto para delinquir en asociación con los paras, como para que encima de todo salga corriendo a buscar asilo en otro país. Se revela su manto de culpabilidad. Es inquietante que el primo hermano del presidente, escudero y amigo, salga corriendo revelando su culpabilidad de esa manera. Si bien es cierto que cada quien responde por lo suyo, es indudable la cercanía del presidente con su primo, tanto en lo personal como en lo político. Esperemos que esa cercanía, no revele los vínculos –que muchos conocen o quieren conocer- del presidente con los paras.

En segundo lugar, las revelaciones de Yidis destaparon la verdad –que muchos conocían- sobre la controversial votación de la reelección. Se libró orden de captura contra la ex senadora por el delito de cohecho, por recibir prebendas a cambio de votos. Lo inquietante es que haya sido el propio presidente Uribe quién le ofreció cargos y puestos a Yidis para que se quedara calladita y votara a favor de la reelección. Desde un principio se supo que la reelección era ilegítima, pero no se sabía en dónde encontraba su fuente aunque ya muchos sabían que el cambio de opinión de Yidis y Teodolindo no era fortuito. Lamentablemente, es una verdad que todos conocemos pero nos la negamos: la política es sucia como ella sola. Decía María Jimena Duzán, la reelección es una “hija ilegítima”. Esperemos que no ocurra lo mismo cuando el audaz –y también salpicado por la parapolítica- Carlos García presente las firmas para que se de paso a una nueva reforma a la constitución que cambie de nuevo el “articulito” que permitiría a nuestro presidente perpetuarse “democráticamente”.

Después de una larga deliberación del presidente con sus ministros y coalición, salió a la luz una descabellada propuesta: un tribunal que juzgara las actuaciones de los altos jueces, presidente, y demás cargos que ostentan la calidad de superior en cada rama del poder. No cayó bien la propuesta entre la oposición, ni entre las Cortes. La oposición ve la oportunidad de que Uribe cree un mecanismo para salvar a sus amigotes de la imparcialidad de las Cortes. La Corte Suprema y la Rama Judicial en pleno, salieron a defender la institucionalidad de sus actuaciones y a rechazar la propuesta. No es válida la propuesta desde ningún punto de vista, se están quitando funciones esenciales a la Corte Suprema y no se puede, en un momento como el actual, poner en tela de juicio la legitimidad de la misma. Ya bastante tenemos con un congreso ilegítimo como para desprestigiar la única rama del poder, hasta ahora, a salvo de los escándalos de la parapolítica. Sin embargo, explosivas declaraciones de paramilitares, en especial de Mancuso, pusieron en entredicho la pureza de las Cortes y del Fiscal Iguarán. En dichas declaraciones, Mancuso reveló que había dado grandes cantidades de dinero a magistrados de la Corte para que votaran a favor de Iguarán. De una parte se argumenta que es la verdad, de otra parte dicen que es un complot para poner un manto de incertidumbre sobre la rama judicial del poder público. Falta investigación, pero no se descarta que salga a la luz una verdad muy dolorosa: la justicia también es para. SEMANA reveló hoy inquietantes hechos: la vinculación de altos magistrados con un curioso y peculiar sujeto del que nadie conoce mucho pero se dice que tiene grandes influencias en las Cortes y en la Fiscalía pues, dicen, es uno de los grandes amigos del Fiscal. En dichas revelaciones de SEMANA, se relata que el misterioso sujeto –que tiene vínculos con un narcotraficante en proceso de extradición- organiza paseos –y paga por ellos- para los magistrados y sus esposas. Le dedican discursos y lo tratan como si fuera uno más… ojalá no sea la gota que derrame el vaso. Recordemos el bochornoso incidente de Armando Marti, en el cual el puesto del Fiscal estuvo pendiendo de un hilo, puede que no corra con la misma suerte y se vea tras las rejas.

Por último, Armando Benedetti y la presidente del Senado Nancy Gutierrez, se vieron salpicados por explosivas declaraciones hechas por Rocío Arias. Al primero lo acusa de reunirse y hacer pactos con paramilitares y a la segunda, de recibir el apoyo del Bloque de Cundinamarca para conseguir altas votaciones que la llevarían al Senado.

Mucho ruido por estos días en el país. Veremos qué nos trae una nueva semana con nuevas capturas y nuevas sindicaciones.

domingo, 13 de abril de 2008

Correa y ahora… Méjico

Vuelve a arremeter contra la dignidad del pueblo colombiano el sensacionalista presidente Correa.

No entiende ni va a entender la naturaleza del conflicto colombiano jamás pues, a pesar de compartir fronteras el ignorante Correa la estima de “guerra civil” cuando ni siquiera los académicos han intentado tildar el conflicto de tal naturaleza. No se ha reconocido nunca como tal y siempre se le ha denominado como es: conflicto interno. Para que se le pueda dar tal apelativo al combate que sostiene las fuerzas armadas con los cada vez más débiles –tanto ideológica como táctica y estratégicamente- FARC, debe estar probado que se trata de una fracción del territorio y de la población luchando por igual contra otra.

Así mismo, es ampliamente reconocido que la naturaleza de las FARC no es la revolucionaria como pretenden que el mundo los recuerde, de eso poco o nada queda y no esperamos que vuelva a revivirse el espíritu revolucionario como si se trata del ave fénix.

Tampoco entiende el presidente mejicano que no se trataban de mejicanos civiles cualesquiera, ¿cómo puede justificar la presencia de éstos en el campamento de las FARC? Dice el presidentico, académico. Todos vimos los videos difundidos por medios ecuatorianos donde claramente se les ve de tiempo atrás, compartiendo con los guerrilleros no sólo el régimen de entrenamiento sino también gozando de actividades de esparcimiento sobre todo en el cumpleaños del tristemente célebre terrorista de Raúl Reyes. No podemos olvidar las insolentes declaraciones de tantos presidentes que le rindieron honor a este insurgente criminal como si se tratara de un prócer de la República. Y además, en hostiles declaraciones –en gran parte gracias a la presión de la Universidad Autónoma de México- hace “suya” la exigencia de justicia.

¿Justicia? Me parece a mi que ya se hizo, se sacaron del plano cuatro semillas de revolución y terrorismo y se les dio de baja oportunamente antes de que pudieran difundir la “teoría” revolucionaria que les inculcaba su “maestro”, el propio, Reyes. Sin embargo, el digno gobierno colombiano siempre acompañado de su diplomacia –de la que carece Correa- sale a expresar públicamente su disgusto por las constantes declaraciones equívocas del presidente Correa pues en el mismo día en que ataca al gobierno colombiano y desestima la naturaleza de las pruebas entregadas por el gobierno colombiano que demostrarían nexos del gobierno de Correa y miembros del mismo, con las FARC, sale a alagar la gestión de Uribe.

Las desestima por que no tiene cancha para decir lo contrario, ni probar que no pueden sobrevivir a explosiones los computadores como ya ha quedado demostrado en múltiples ocasiones donde los mismos, han proveído información clave para la lucha contra el terrorismo y la defensa de la seguridad nacional. Ecuador no tiene experiencia militar, no conoce de explosiones ni mucho menos de ataques, Colombia -mal que bien- tiene una amplia experiencia en ese campo.

Tampoco reconoce Correa el carácter pluridemocrático y participativo de nuestra democracia, ni tampoco le reconoce que sea más estable que muchas de las democracias sudamericanas, ni tampoco su carácter garantista y el espíritu de lucha contra la insurgencia que ha demostrado el gobierno Uribe. No le faltan pantalones tampoco para acusar públicamente al gobierno de paramilitar y mafioso, pero sale corriendo cuando se le hace alguna pregunta que requiera de una respuesta concreta, precisa y verídica: ¿sabía el gobierno ecuatoriano de la presencia de las FARC en su territorio? Unas veces dice que no, otras que sí, otras veces dice que lo hay son campamentos de paso y no permanentes. Disculpe presidente, ¿un campamento de paso tendría televisores plasma? En su estúpida imaginación puede que piense que sí, desconoce tanto del conflicto colombiano como de su propio país, y parece siempre, una mula mediática que responde con la ligereza argumentativa de un niño de primaria.

Se demostró la superioridad del gobernante colombiano en la cumbre de Rio donde se demostró que los colombianos tenemos un presidente que nos representa y nos defiende con honor y dignidad y sobre todo: con argumentos. Me he cansado de sentirme indignado por las declaraciones hostiles de gobernantes latinoamericanos que han atentado contra el pueblo colombiano. Ya nos zafamos del siempre inoportuno, siempre ignorante y siempre grosero Ortega. El vecino bolivariano aparentemente tiene un tono reconciliador en sus intervenciones y busca generar un ambiente propicio para que se sigan realizando liberaciones y trabajando en busca de una solución de paz.

Pero Correa, parece no desistir en su lucha por desprestigiar a nuestro país aduciendo como razón válida que el gobierno colombiano ha emprendido una “lucha mediática” en contra de su gobierno. Pues presidente, si el gobierno colombiano expone ante los medios pruebas, es para pedir públicamente que se revisen, sin ánimo de desprestigiar a nadie. Vamos a tener que esperar que el presidentico Correa deje su odio a un lado y pase al plano de los argumentos y por esa misma vía no mire por el retrovisor si no trabaje para solucionar una confrontación binacional que no puede ni debe pasar a mayores. Por su parte, el mexicano tiene su derecho a preocuparse de sus conacionales pero siempre desde una óptica objetiva: estaban en un campamento de las FARC con los uniformes de la FARC y con fusiles de las FARC.

¿Diría lo mismo el presidente si en un bombardeo de las fuerzas norteamericanas a al qaeda cayera un mexicano? Probablemente no, por lamerle las bolas al tio sam. Pues presidente, le tocó quedarse esperando por la “justicia” pues para nosotros, los colombianos, ya se les hizo justicia aquél primero de marzo cuando bombardearon las semillas de un guerra está por terminar.